TENDINITIS AQUILEA
Cuando se inflama el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla (gemelos y soleo) al talón hablamos de tendinitis aquilea, apareciendo un dolor en la parte inferior del pie al caminar y especialmente al correr y saltar. Este tendón es el más grueso y fuerte del cuerpo y el que más frecuentemente se lesiona.
El tendón de Aquiles es de especial importancia en el corredor, principalmente en el corredor popular. Con el aumento del número de corredores populares se ha constatado un aumento en las lesiones sobre el tendón de Aquiles, siendo 3ª causa de molestia entre los corredores con una incidencia de aproximadamente del 11% anual de todas las lesiones del corredor. Las lesiones aquileas son muchas y variadas: roturas, tendinitis, tendinosis… en esta ocasión nos vamos a centrar en la tendinitis aquilea, la que se presenta con mayor frecuencia y que supone el 20% de las tendinitis del pie.
Causas
Generalmente se produce por una sobrecarga del tendón, cuyo origen puede encontrarse en el sobreentrenamiento (carga prolongada y repetida), siendo en raras ocasiones producida por un traumatismo brusco. Más común en personas jóvenes y puede ocurrir en caminantes, corredores u otros atletas.
Factores externos del corredor sobre los que podemos actuar fácilmente y que son origen de la mayoría de las lesiones aquileas:
· Incremento repentino de la cantidad o intensidad de entrenamiento.
· Calentamiento inadecuado o inexistente. De especial importancia cuando el clima es frio y húmedo.
· Falta de estiramiento de los músculos de la pantorrilla.
· Técnica inadecuada de carrera.
· Correr sobre superficies duras, irregulares o cambiar de terreno de entrenamiento.
· Entrenamientos repetidos en pendientes.
· No usar calzado con material adecuado en talones para contrarrestar el impacto repetitivo de la carrera continua.
Factores biomecánicos del atleta sobre los que es más difícil actuar pero que debemos conocer para que el médico nos oriente sobre la necesidad de uso de plantillas, calzado deportivo especial, estiramientos,…
*Pronación excesiva, cuando se vuelca el talón hacia dentro.
* Genu varo, cuando las rodillas son demasiado arqueadas.
* Pie cavo, puente del pie excesivo.
* Acortamiento del tendón de Aquiles, cuando es poco extensible.
* Dismetría de miembros inferiores, cuando uno tiene una pierna más corta que otra.
* Deformidad en varo del talón, cuando se vuelca el talón hacia fuera.
Las tendinitis secundarias a artrosis son más comunes en edad más avanzada. Se puede formar un crecimiento óseo o espolón en la parte posterior del talón, lo cual puede irritar el tendón de Aquiles y causar dolor e hinchazón.
Los síntomas característicos son:
· El tendón puede doler al tacto o al moverlo, pudiendo estar la zona hinchada y caliente.
· La zona del tendón puede sentirse dolorosa y rígida por la mañana, mejorando cuando caminamos un rato.
· Dolor en el talón y a lo largo del tendón al caminar o al correr. De forma similar, aumenta el dolor al inicio de la carrera y mejora tras unos minutos de carrera continua.
· Dificultad para ponerse de puntillas.
Existe riesgo que la lesión se convierta en crónica si el atleta afectado continúa con la carrera y no se trata. Suelen tener un diagnóstico tardío, ya que al mejorar los síntomas con la actividad física el atleta le resta importancia. Sin embargo, en ningún caso debe prolongarse la ejercitación ante la presencia de dolor en el tendón de Aquiles.
Pruebas complementarias
En la mayoría de las ocasiones no son necesarias, sólo se solicitará en casos muy concretos: - Radiografías, cuando hay sospecha de problemas óseos o acortamiento de miembros inferiores que pudieran ser responsables del proceso inflamatorio del tendón.
- Ecografías: que permite ver la integridad del tendón y otras estructuras blandas vecinas.
- Resonancia Magnética sí se sospecha que puede haber un desgarro en el tendón de Aquiles o el médico está pensando en una cirugía.
Debemos acudir al médico el cual, probablemente nos indicará los siguientes pasos a seguir:
1º Aplicar hielo en el tendón de Aquiles durante 10-15 minutos, dos a tres veces por día. Retirar el hielo si el área se entumece.
2º Toma de antinflamatorios no esteroideos (AINES), como el ibuprofeno que pueden ayudar con el dolor o la hinchazón, aconsejando acompañarlo de un comprimido diario de protector gástrico (omeprazol).
3º Cambios en la actividad pueden ayudar a manejar los síntomas:
Suspender cualquier actividad que cause dolor.
Caminar sobre superficies no irregulares.
Mientras se resuelve el proceso doloroso pruebe a montar en bicicleta, nadar u otras actividades que causen menos tensión sobre el tendón de Aquiles.
4º Ejercicios de estiramiento para el tendón de Aquiles.
Si mejora en una semana, iniciar carrera suave continua en terreno blando a ser posible con firme regular. Si no mejora o reaparecen síntomas al iniciar carrera continua, se recomienda valoración especializada(médico rehabilitador, médico deportivo o traumatólogo) para valorar:
* Inicio de tratamiento fisioterápico específico: normalmente se aplican aparatos para disminuir inflamación y dolor como ultrasonidos, laser, microondas, ondas de choque…, asociado según la fase de recuperación a estiramientos miotendinosos, terapia manual y ejercicios excéntricos.
* Posibilidad de prescripción de taloneras en el interior del calzado deportivo o plantillas personalizadas según los hallazgos de la exploración y huella plantar para disminuir la tensión del tendón y mejorar los síntomas.
* En ocasiones por la severidad del cuadro es necesario la prescripción de dispositivos ortopédicos o botas para mantener el talón y el tendón inmóviles y permitir que la hinchazón disminuya.
Sólo en casos excepcionales en los que no mejoran los síntomas con todos estos tratamientos y medidas se puede necesitar cirugía para extirpar el tejido inflamado, las áreas anormales del tendón o el espolón óseo, cuando sea el caso, que esté irritando el tendón.
PronósticoEl cuadro doloroso y la inflamación del tendón se resuelven en la mayoría de los casos. Cuando retomemos la actividad deportiva debemos calentar muy suave durante 5-10 minutos, posteriormente estirar de forma concienzuda gemelos y soleo, a continuación iniciaremos carrera continua planificada y finalizaremos nuevamente con estiramientos generales pero especialmente del área comentada. Se muestran a continuación 2 ejemplos de estiramiento del tendón aquileo y de la musculatura de la pantorilla, mostrando en el último ejemplo cómo podemos incidir más en el estiramiento del sóleo flexionando la rodilla (ver otros ejercicios de estiramientos en Foroatletismo ).
Estiramiento de gemelos Estiramiento del sóleo
(con rodilla semiflexionada)
Sí reaparece el dolor al poco tiempo, deberemos pensar en:
- El motivo que ocasiono la sobrecarga en la lesión inicial si persiste, ya sea calzado, terreno, técnica de carrera,…
- No se ha mantenido la flexibilidad y la fuerza del tendón con los estiramientos y ejercicios indicados.
Posibles complicaciones
La tendinitis aquílea puede hacer que uno tenga mayor probabilidad de sufrir una rotura del tendón de Aquiles. Esta afección generalmente causa un dolor agudo, como sí alguien lo golpeara a uno en la parte posterior del talón con una piedra (signo de la pedrada). En este caso se requiere cirugía para reparar el tendón. .
Prevención
Como siempre decimos los médicos, el mejor tratamiento es una buena prevención. Estas lesiones pueden prevenirse tomando sencillas precauciones como la utilización de zapatillas de fondo adecuadas y no gastadas, realizar estiramientos tanto antes, para calentar el músculo, como después, para relajarlo, o empezar a correr por terreno blando, sin pisar demasiado el asfalto. Evitar sobrepeso, llevar una buena alimentación sin abusar de carnes rojas y embutidos, así como estar bien hidratado, son factores que también pueden influir y que podemos controlar.
Las personas que hayan sufrido tendinitis con anterioridad deberán prestar especial atención a las medidas preventivas. De no curarse, una tendinitis aguda puede dar lugar a una cronificación del proceso. La conservación de la fuerza y la flexibilidad en los músculos de la pantorrilla ayudará a reducir el riesgo de tendinitis.
AUTOR:
Dr. Jorge Rodríguez García.
Médico Especialista en Medicina Física y Rehabilitación




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